Archivo para noviembre, 2008

OTRO BUENO, DESPUES PONDRE LINK PARA BAJARLO

Contreras, Pau. Me llamo Kohfam. Identidad hacker, una aproximación antropológica. Barcelona, Gedisa Editorial, 2004, 168 pág.

¿Qué tienen en común las sociedades llamadas “primitivas” y las comunidades hacker de principios del siglo XXI? De acuerdo con las conclusiones de este ensayo, ambas comparten, pese a estar separadas por cientos de años, un gran número de rasgos organizativos. Los “maestros hacker” de nuestra sociedad post-industrial y planetaria, habitantes de Internet y expertos en tecnologías de la información, se parecen a aquellos jefes kwakiutl que debían redistribuir sus riquezas en grandes fiestas o “potlachs”. El maestro hacker está también obligado a redistribuir el conocimiento generado por la comunidad si quiere mantener su estatus y prestigio social.

Así, el recorrido intelectual que Pau Contreras nos propone en Me llamo Kohfam nos conduce desde el ciberespacio hasta los territorios más clásicos de la Antropología, pasando por la televisión digital, las tarjetas pirata y el sabotaje industrial, con el objetivo de comprender como el hacker construye su identidad y crea conocimiento en el marco de la sociedad-red.

Para Pau Contreras la identidad hacker debe ser entendida como un proceso y no como una esencia. La identidad-red hacker se reinventa de manera continua a través de una acción colectiva consistente en la creación de conocimiento dirigido a la resolución creativa de problemas técnicos. Las configuraciones sociales hacker constituyen, en palabras del autor, una inteligencia-red: una comunidad virtual caracterizada por su creatividad y su capacidad de innovar.

Con una aproximación teórica interdisciplinar, que une la “era de la información” de Manuel Castells con los “nuevos movimientos sociales” de Alberto Melucci y los “bandoleros” de Eric Hobsbawn, y una aproximación metodológica novedosa, basada en el uso de identidades múltiples por parte del investigador, Me llamo Kohfam constituye, además de un interesante retrato etnográfico de las comunidades underground de la televisión digital, una reflexión sobre las nuevas formas de sociabilidad y las nuevas concepciones del yo en los entornos virtuales de la sociedad planetaria.

“Estamos ante una excelente aproximación al mundo hacker desde la investigación etnográfica. Pau Contreras nos muestra las dinámicas sociales y cómo funcionan los auténticos procesos de creación de conocimiento en los grupos hacker, evitando estereotipos y mitificaciones.”


AQUI DEJO UN LIBRO PARA QUE NOS INFORMEMOS DE CULTURA DIGITAL.

Rodríguez, Joaquín. Edición 2.0 Los futuros del libro. Barcelona, Editorial Melusina, 2007. 255 pág. (Colección Circular).

Esa concatenación casi ancestral, que supeditaba la recepción de los contenidos a los oficios de la intermediación —la puesta en página del editor, la impresión del impresor, la venta del librero o el préstamo del bibliotecario—, está sufriendo una modificación radical, porque los nuevos medios de producción y generación digital de contenidos ponen en manos de los creadores las herramientas para generar, distribuir y manipular o consultar los contenidos sin la participación obligatoria de agentes ajenos a ese proceso, de manera individual o colectiva, consintiendo o no explotaciones derivadas mediante nuevos tipos de licencias que entienden mejor el ecosistema de la web, asumiendo o no que la libre circulación de las ideas haciendo uso de los nuevos soportes y redes de comunicación es la divisa de nuestro tiempo.

Todo eso y mucho más —el cambio radical de las maneras de crear, difundir y consumir los contenidos, simultánea y conjuntamente— representa un nuevo tipo de edición, la Edición 2.0.

Versión digital: http://www.melusina.com/rcs_gene/edicin_2.0.pdf

Un Cuento de Amor

Rudolf, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo, la miraba con sus profundos ojos verdes.

Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a Rudolf apenas sin tocar el suelo.

Él -es de suponerse- estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica.

Ella, seductora, como si no se diera cuenta de la situación, seguía exhibiéndose alegre y provocativa. Rudolf, entonces, de un solo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa y, de dos mordidas, se la comió.

juajauajauajuajaajajauajjaauajuaajuajauajauaj

Los 600 participantes comenzaron la cimentación de una nueva red de conocimiento para edificar el nuevo futuro de Iberoamérica.

Stefany Jovel
fama@laprensa.com.sv

Unos 300 jóvenes salvadoreños vivieron una oportunidad única junto a otros 300 extranjeros, seleccionados entre miles que aplicaron para ser parte de la Campus Party Iberoamérica, considerado uno de los eventos más importantes de tecnología en el mundo y que se llevo a cabo en el Polideportivo de Ciudad Merliot.

Durante cuatro días, los cuscatlecos se exhibieron frente a los gruesos calibres internacionales como retadores, proyectándose como una generación extremadamente ligada a la cultura digital y a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Estos jóvenes tienen la capacidad y la creatividad de cambiar el rumbo de las sociedades actuales. Proyectos como el IRIS, Webmasters sin Fronteras, Hal 9001 y el Mouse ocular, entre otros, tienen un espíritu que aporta de forma positiva en la reducción de la brecha tecnológica en la región, a través de grandes ideas y liderazgo.

En el área de robótica, los nacionales mostraron su capacidad con las presentaciones de los robots de la Universidad Don Bosco y del Instituto Emiliani.

En Campus Crea, los salvadoreños aportaron gran parte de la conceptualización, realización y producción de la campaña publicitaria que se entregará próximamente a los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica.

Los “campuseros” no solo presentaron sus propuestas, sino que también compartieron y experimentaron con las diversas culturas de la región. Comieron, durmieron e hicieron amigos y contactos para mantener vigente la idea central del encuentro: unir talento para crear futuro.

En general, los jóvenes exigen a las autoridades más oportunidades para presentar sus ideas, porque ahora son más independientes y lo único que piden es tener la opción de desarrollarlas.