Un Cuento de Amor

Rudolf, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo, la miraba con sus profundos ojos verdes.

Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a Rudolf apenas sin tocar el suelo.

Él -es de suponerse- estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica.

Ella, seductora, como si no se diera cuenta de la situación, seguía exhibiéndose alegre y provocativa. Rudolf, entonces, de un solo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa y, de dos mordidas, se la comió.

juajauajauajuajaajajauajjaauajuaajuajauajauaj

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  1. David

    Jajaja, que bonita historia gatuna de amor 😀




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